
La instalación de un estricto cordón sanitario en tres puestos fronterizos con México no sería suficiente para detener el avance de la influenza porcina a Guatemala, admitieron las autoridades del Ministerio de Salud y expertos en enfermedades infecciosas. Por ahora hay tres casos en observación.
El virus, que ha cobrado la vida de 149 mexicanos desde la semana recién pasada, afecta a otros 10 países, entre éstos Canadá, Estados Unidos, Alemania y España. Mientras, en Guatemala se reportan tres casos en observación —sospechosos—, de personas que llegaron de México.
Celso Cerezo, ministro de Salud, informó ayer en conferencia de prensa que, tras conocer informes sobre la propagación de la influenza porcina en aquellas naciones, el Gobierno declaró alerta amarilla y puso en marcha un cordón sanitario, entre otras medidas.
Vulnerables
El funcionario consideró que si la enfermedad se ha extendido a países desarrollados, Guatemala no puede ser la excepción.
“Desgraciadamente ha existido antes, y por eso nosotros nos estamos preparando para que no ingrese, y también por si ingresa. No vamos a decir que esta enfermedad no puede ingresar en el país, si ya afecta a 10 países desarrollados como España, Canadá y Estados Unidos”, manifestó.
El Ministerio dispone de tres mil tratamientos del antibiótico Oseltamivir, para atender a mil 500 adultos e igual número de niños, en caso de que la epidemia alcance a Guatemala.
De acuerdo con Cerezo, pobladores de comunidades de Huehuetenango, San Marcos y Petén, fronterizas con México, podrían ser los más vulnerables en caso de que el virus avanzara hacia el país. Igualmente, los guatemaltecos que viajaron a México en las últimas semanas y presentan síntomas de gripe o resfriado fuertes. Frente a esa situación, el ministro recomendó no viajar al país vecino hasta que se haya erradicado el brote de la enfermedad, y evitar contacto con personas que padezcan los síntomas.
Por ahora, el funcionario descartó que haya casos confirmados de fiebre porcina en el país.
En tanto, Eduardo Arathoon, médico experto en enfermedades infecciosas, afirmó que, en teoría, el Gobierno puede estar listo para enfrentar una enfermedad de esta índole, “pero en la práctica nunca se está preparado”, estimó.
“Es inevitable que la influenza porcina entre en el país. Solo se podría prevenir si fuéramos más eficaces que Urbano Madel —astrólogo— y que tuviéramos una bola de cristal”, enfatizó. Dijo esto por lo complicado que resulta dar seguimiento a los posibles portadores del padecimiento y el tiempo de incubación de la enfermedad.
Alerta en hospitales
En la mañana, el ministro de Salud confirmó que en el Hospital General San Juan de Dios y en el privado Herrera Llerandi se encontraban recluidos tres jóvenes, por “sospecha” de haber contraído la enfermedad. Éstos fueron detectados por esa dependencia cuando ingresaban en el país por la vía área, entre el 24 y 25 de abril últimos.
A los tres pacientes se les hicieron pruebas médicas que fueron remitidas al Centro de Control de Enfermedades (CDC) de Atlanta, Georgia. “No han salido positivas; en la tarde (entre 15 y 17 horas) tendremos los resultados”, añadió.
Sin embargo, pasado ese lapso el Ministerio evitó confirmar si los tres habían sido infectados por el virus y los mantuvo en la clasificación de “sospechosos”.
La información podrían proporcionarla hoy a las 13 horas, en conferencia de prensa convocada por la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres.
No obstante, César Solís, jefe de Servicios Médicos del hospital Herrera Llerandi, rechazó que durante la jornada ese centro asistencial atendiera a pacientes con síntomas de influenza porcina. “Recibimos a personas con influenza, les dimos tratamiento y las enviamos a sus casas”,agregó.
Del paciente recluido en el San Juan de Dios trascendió que tiene 29 años, es originario de Santa Rosa y trabaja como obrero en México. El Ministerio indicó que se le efectuó una prueba rápida con resultado negativo, pero igual se envió la prueba a Atlanta. Del 23 al 27 de este mes han ingresado en el país, provenientes de México, dos mil 55 personas.
El Ministerio de Educación dijo que no ha suspendido clases.
Personal de hospitales y centros de Salud de Petén, Quiché, Huehuetenango, San Marcos y Quetzaltenango, mantuvo durante el día estrictas medidas de control, para prevenir el ingreso de la enfermedad en Guatemala. Pero no logró controlar el temor de la población a posibles focos de contagio.
Por ejemplo, en el Hospital General de Petén fue ingresada una mujer originaria de la aldea Bethel, La Libertad, con síntomas de fiebre porcina. Otra joven que presentaba un cuadro clínico similar fue atendida en el Hospital Nacional de Coatepeque. Las autoridades de ambos nosocomios no confirmaron la enfermedad en ninguno de los dos casos.
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