William y Kate ya son marido y mujer. El príncipe Guillermo (28), segundo en la línea de sucesión a la corona británica, y Kate Middleton (29) se casaron hoy en la Abadía de Westminster, durante una ceremonia religiosa que fue seguida por millones de televidentes en el mundo. La boda real, que recuerda el casamiento de los padres de Guillermo, el príncipe Carlos y Lady Di, en 1981, culminará con una fiesta en el Palacio de Buckingham.La novia ingresó a la Abadía con el himno “I was glad” de Charles Hubert Hastings Parry, compuesta en 1902 para la coronación del tatarabuelo de Guillermo, el rey Eduardo VII. El vestido de novia que lució Kate, diseñado por Sarah Burton, directora creativa de la casa de moda Alexander Moqueen, provocó expresiones de admiración. Un sorprendente pero elegante vestido con cuello en “v'', una cola de mediana longitud y un espectacular velo.
Guillermo, por su parte, vistió un uniforme rojinegro de coronel de la Guardia Irlandesa del ejército británico. Entre los invitados que llenaban la Abadía había celebridades del deporte, como David Beckham (acompañado de su embarazada esposa Victoria), el famoso actor "Mr. Bean", el músico Elton John, así como dirigentes políticos y amigos de la pareja. Y hasta un tercio de la población mundial siguió en directo este enlace por televisión, al que asistieron en vivo unos 1.900 invitados.
Los nuevos duques de Cambridge dieron el "sí quiero" frente al altar principal de la abadía de Westminster, tras lo cual el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, les declaró marido y mujer.
La misa en Westminster duró poco más de una hora, al ritmo de un coro de jóvenes y del sonido de las siete trompetas que resonaron en la misma nave donde fue coronado Guillermo el Conquistador en 1066.
Minutos después se retiraron por la Gran Puerta Norte, donde los esperó un carruaje que los llevó hasta el palacio de Buckingham. La procesión la encabezaron los novios, seguido por otros cuatro carruajes en los que fueron el padrino, las damas de honor, la Reina y los padres de ambos.
Tras el multitudinario recorrido en carroza, al llegar al palacio se dirigieron al balcón y se dieron el tan esperado beso pero no fue el único, porque ofrecieron al público otro beso mientras se llevaba a cabo el desfile aéreo.
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